Algo sobre la escritura

"Me parece a mí"

El "a mí" era innecesario, pero suena mejor ¿No?
En variadas y repetidas ocasiones uno llega a pensar, a saber si erróneamente, que el agregar palabras hace mejor a nuestro escrito, antes de que una noción de comunicación se pose en nuestra mente: los textos deben ser concretos -Un poco fuera de contexto, eso si-.
Recordamos y pensamos en nuestros lectores, en la inmediatez de nuestra época, en la fugacidad de los contenidos y la rápida pero asesina perdida de atención.
Lo recordamos... No, lo sentimos. Esas cadenas que nos hemos puesto a voluntad -la que haya- y a costa de nuestra libertad.

Es cuando se es menos libre que se muestra el mayor deseo de serlo.
Y a medida que se libera de las viejas cadenas, surgen otras nuevas. Se usa, se aferra, se explota y se mancilla. Se pierde el inocente y aparece el pecador. El que ha probado las mieles de lo nuevo y se niega a volver, como si jamás hubiera tenido aprecio por lo que el pasado empieza a consumir, como si fuera ya un hombre nuevo, como si este hombre fuera mejor, como si este hombre fuera ya un escritor.

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